martes, 20 de mayo de 2014

Nietzsche.

Nietzsche.
1 Dios ha muerto. La ontoteología.
2. La historia son valores en juego.
3. La tragedia, el sentido de la muerte--es nuestro gran drama.
4. La música vale por sí misma.
5. La moral de esclavos es la crítica no al Cristo sino a la Iglesia.
6. El amor fatti es como la praxis de estar abierto en la vida al todo.
7. Zarathustra es el enigma pero trae buenas nuevas: la adultez de la humanidad.

Eso sí, y no se molesten: de mujeres no sabía nada, es que no tuvo tiempo: quería a las que no lo amaban, no las pudo seducir: Lou, Cosima y su hermana; escribió cosas muy raras: La mujer es el estilo, es la verdad---pero la verdad no es verdadera, real, es un constructo humano. La seducción es la mujer...
Bueno hay Nietzche para rato y para todos; fresas hipsters, bukowskianos, epistemólogos, bioeticistas, sociólogos, hippies, yuppies, puppies....
Cada quien su Nietzsche...

Lo bueno es que todos, todos SUS LIBROS los vio publicados. Los fragmentos póstumos son eso: semillas deslumbrantes, pero sólo eso...

Dalí.

Libro sobre Dalí que me gusta.
Dalí tuvo un gran comienzo cuando era parte del grupo Dadá, y cuando con Buñuel soñaba y realizaba proyectos originales, novedosos, densos. Luego, las guerras, su manía por el espectáculo y su intrincada personalidad lo trocaron un pintor academicista, preciosista e inconexo …el cielo no pudo ponerle límite. Es evidente que, a la fecha, toda la obra de Dalí, ha sido domesticada. El arte abstracto fue la alternativa y una necesidad imperiosa para los sufridos artistas emergentes postsurrealistas, compelidos a huir de la cárcel que forjó el surrealismo y las ingenuas interpretaciones psicoanalíticas que se volvieron lugar común y mercancías inofensivas.

Libros en papel y en formato electrónico.

Diálogo cuasi monólogo entre un iconolatra y un iconoclasta del libro de papel. Primera parte.
---Cómo vas a comparar tu insípida lectura en una táblet, te pierdes el tacto y el olor del papel impreso.
---Sí, es verdad; pero cuando leo en mi táblet estoy, al igual que tú con tus libros impresos, ejerciendo la EXPERIENCIA, el ACTO de leer, que es lo importante.
---No compares: es mejor la lectura en papel, es más auténtica.
----La lectura te permite conceptualizar, habitar mundos y darte cuenta cómo se redacta y cómo se ortografían las palabras. Y eso lo puedes lograr en los dos formatos.
Además los libros electrónicos son mucho más baratos y cómodos de leer. Además le das vuelta a la "hoja" como si fuera de papel y puedes agrandar la letra. Terra Nostra de Carlos Fuentes está en electrónico y no pesa, intenta leer la edición en papel de 780 páginas y verás que es incómodo, ya no digamos Guerra y Paz o Palinuro. Por supuesto que la belleza de los hard cover, pasta dura es imbatible, por supuesto.
Las bibliotecas digitales en español e inglés ya son vastas.
----Pero la lectura en táblet te perjudica la vista.
----Eso no es verdad: conozco grandes lectores que han pasado del papel a la táblet, y cuando les pregunto qué formato es más cansado dicen que no hay diferencia pero que es más cómodo leer en la táblet. Eso sí, muchos "extrañan" el tacto y el olor del papel.
Pero lo mejor de las ofertas de formatos es que de acuerdo a tu economía puedes elegir uno u otro.
Yo tengo un precepto: Leo el formato que tengo a la mano. Pero, eso sí, lo que he comprobado: los libros electrónicos o son gratis o son más baratos que los impresos.
---Con el tiempo te percatarás que leer libros impresos es casi un acto estético valioso, inserto en una tradición.
---Por supuesto, lo acepto, pero leer en la táblet, también tiene su encanto, claro que no se compara con el tuyo pero para mí, lo importante es la lectura en sí.

Los muchos libros.

Alfonso Reyes y el anacronismo.
De niño, vi una foto de Alfonso Reyes en su biblioteca (primera foto); tenía sesenta mil libros, una fantasía tal cantidad y "se calcula que leyó el cuarenta por ciento de sus libros"; ¡uno se tarda en leer un libro y más si es de ensayos!
Me sentí en el túnel del tiempo: no valoro ya, eso de tener una "biblioteca": lo vital es leer por placer, con pasión y lentamente.
El tiempo, nuestra edad y la tecnología hacen polvo nuestros modelos morales o intelectuales.
Basta un rincón luminoso y un libro cuasi infinito para estar en un paraíso profano.
 (6 fotos)

Mi Lucha, libro de Adolfo Hitler.

QUE PORQUÉ ES UN ÉXITO DE VENTAS ESTE TEXTO EN E-BOOK:
Por ignorancia, por desconocer la historia, porque somos demasiado primitivos moralmente y nos sentimos heroicos y poderosos en nombre de PATRIA, SUELO, LEGADO, HERENCIA, VICTORIA, SUPERIORIDAD. Porque matar y arrasar en nombre de una ideología y andando en grupo, es contagioso.
Es el libro de un grupo de alemanes humillados con la derrota en la Primera guerra, con el leonino Pacto de Versalles que les impuso Francia, con el desempleo, la crisis económica, la inflación monstruosa. Entonces la industriosa Alemania produjo un bloque histórico reivindicativo, y los mordió esa ideología que aplastó la constitución, impuso una dictadura férrea, disolvió el parlamento, aniquiló a comunistas, extranjeros e intelectuales disidentes; amenazó, expulsó y mató a todos los opositores y corrió a arrebatar lo que le habían quitado Francia, y algo más: toda Europa, empezando con Polonia. Sólo se necesitaba una ideología bélica, de la raza superior y la capacidad de trabajo infinita para armarse y arrasar con todo.
Ojo: el campo semántico de la palabra judío en MI LUCHA, era para nominar despectivamente a muchos más y que no eran genéticamente judíos. Incluían casi a todo opositor a la Patria, Guerra, Nación, Reino, Eternidad victoriosa…Despreciaban la Cultura, el juego democrático de los partidos políticos, el disenso argumentado y racional… Pero, no hay que olvidar: después de todo, Hitler y su bloque histórico, a pesar de toda su parafernalia perdieron la guerra…..

Edith Piaf.

LA GRAN EDITH PIAF. PARIS, 1951; una gran cantante, ebria de amor y hectólitros de licor también, le pone la letra a esta melodía de M. Monnot.
Sí sí. 63 años después nos podemos sonreír por las metáforas tan obvias, pero que se la cantara personalmente ella al "amor de su vida" sí ha de ver resultado frémisante--acalambrador-para él…bueno, eso me gustaría imaginarlo.
Mi anciana y amada maestra en el IFAL Francoise Gosette, exigente y ruda, quería que pronunciáramos el francés como la Piaf, ¡házme el favor!

El CHOPO era una fiesta.

CUANDO IR AL CINE ERA UNA FIESTA.
Llegabas al CHOPO a las diez de la mañana y te encontrabas a los que traían los discos de rock progresivo, directamente de Japón, España, Londres, Alemania. También estarían, más al rato, los Hermanos Pantoja, David Cortés, el periodista Xavos Quirarte, Rafael Acosta, los amigos de Oxomaxoma, Lalo Martínez, Abraham Villanueva, Francisco Marín, Raúl Miranda, Juantxo Sillero con todo el rock español habido y por haber; Federico Arana, Blas Barbosa y la tropa de freejazzeros, Labastida, Neto´s Blues Band, el cantante de Los Belmonts, Barragán. Jorge Reyes (q.e.p.d.), Pepe Návar, Walter Schmidt, Jorge Grajales, los niños catedráticos aún de pantalón corto Rogelio y Mauricio Matamoros, Carlos Alvarado, Lino Moreno, Ramón, Abraham Ríos, Carlos Martínez, Arturo Saucedo y tutti quanti, con toda su erudición sus tapes, revistas de rock, cine, y sus acetatos, ya estaban prestos a intercambiar bienes invaluables. Jorge Techoro, Yeyo, Garnica, Aurelio, Chepe, Mario Ríos, Gerardo Trejo, con algunos miles de vinilos de todo el rock existente en acetatos, vía aérea o terrestre, desde Gringolandia.
I was the secret king of the videofilms, llevaba aquello que no conocíamos en la Ciudad porque no se exhibía. Infaltables, los amigos de los libros que forjaron mi biblioteca: Abraham, Joel, Peter, los Migueles, Salinas, Uvillado, Barón: en francés, en inglés, italiano y también los bellos libros de Siruela, Taurus, Grijalbo, Cátedra, Pre-textos, Anagrama, Seix y Barral. La mañanas y las tardes eran de pláticas, discusiones e intercambios. Todos éramos cuasi-alcohólicos podíamos tomar en la calle, yo llevaba Old Par y cuando me descuidaba la botella era un cadáver triste y mudo. Al caer la tarde, íbamos a la comida china de preferencia; luego al cine, eso era la joya de la corona. Al salir, rematábamos en el Café La Habana por supuesto; revisábamos el diario La jornada y nos presumíamos mutuamente nuestro botín de libros, vídeos, acetatos y tapes. Hablábamos de cine, música, política, filosofía pesada, literatura y todos los chismarajos del clan chopero. Ya muy tarde, se trasnochaba en la casa de alguno de nosotros, escuchando rock italiano, inglés, español, francés, alemán, nacional, gringo, rock en oposición, free jazz, jazz estándar, folk inglés, soundtracks. El tiempo terrible nos disolvió: todos son ya, respetables padres de familia, con el cabello corto y espantosa ropa deportiva fashion, trocaron nuestro color negro y pelo largo por esos infames trapos de la globalidad; ahora hombres empresarios ocupadísimos.
Los acetatos, los libros, los filmes persisten multiplicados e inabarcables. Pero lo que se extraña es que antes, comentar y discutir sobre libros, cine o música era una pasión desbordada y yo sigo en lo mismo pues la cultura es infinita. Me siento el último de la tribu, pero lo acepto: somos entes inscriptos en la temporalidad y un día me extinguiré. Además yo quiero morir en el Chopo, me incinerarán y una noche silente y muy oscura, que mis amigos esparzan mis cenizas en la calle de Aldama, en donde hasta el sábado anterior fui tan apoteósicamente feliz.
Aquí les envío un texto, que desde la perspectiva de lo que era el cine underground, narra un poco de los tesoros de aquella Arcadia…
Doy fe. Juan Heladio Ríos Ortega.